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::2004-07-03
Wotan en El Oro del Rhin
Por
John Weinstock
Wotan, el personaje central del Anillo, está dormido
cuando le vemos por primera vez, está soñando
con su nueva y flamante fortaleza y aparentemente inconsciente
de lo que Alberich ha cometido en la primera escena de El
oro del Rin. Pronto nos enteramos que Wotan ha hecho
un trato peligroso para adquirir su castillo: él ha
ofrecido a los constructores (los hermanos Fasolt y Fafner,
gigantes) a Freia como pago. Ocurre también que ella
es su cuñada, la diosa del amor y la que cuida de las
manzanas de oro. Consintiendo en abandonarla, Wotan rechaza,
efectivamente, al amor. Su búsqueda del poder es incompatible
con el amor, aún si es bien intencionado
y aparentemente no violento. Su lanza nunca es usada como
arma; más bien esta tiene inscrita sobre sí
los pactos que Wotan ha convenido y de ahí que esto
represente la ley y el orden público. La regla de Wotan
es civilizada en comparación con la bruta violencia
practicada por Alberich. Sin embargo, los resultados son bastante
similares. El régimen de Wotan conduce a una perpetua
injusticia: él hace acuerdos, rompe promesas hace trampa
y roba. Wotan y Alberich son solamente dos lados de la misma
moneda, y Wotan lo sabe bien. Más adelante, en el ciclo,
él confirma esto llamando al nibelungo Alberich
Negro y refiriéndose a sí mismo como Alberich
Luminoso.
Originalmente, Wagner concibió el Anillo como una sola
ópera: Siegfrieds Tod(La Muerte de Sigfrido).
Wotan no era, en absoluto, el héroe central. Pero Wagner
pronto se dio cuenta que para dar a los espectadores un mayor
sentido a la obra, era necesario el completar la ópera
con la historia de los hechos anteriores. Esto significó
la creación de tres óperas adicionales en las
cuales Wotan terminó desplazando a Sigfrido como el
personaje dominante. Gradualmente, durante el transcurso de
estas tres primeras óperas y el prólogo de La
muerte de Sigfrido, ahora llamado Götterdämmerung
(El crepúsculo de los dioses), se hace evidente que
Wotan ha tomado varias medidas similares a la violación
del oro por Alberich, que transformó el oro en un anillo
de poder misterioso y utilizándolo sobre el pueblo
nibelungo. Sin embargo, esto significa que Wotan se ha adelantado
un tanto a Alberich, pero en un principio no nos damos cuenta
de esto. Es decir, a menos que no escuchemos atentamente al
principio de la segunda escena el motivo del castillo majestuoso
(El Valhalla): que se produce como una variante del motivo
del anillo en la escena anterior.
La primera parte del Anillo tiene que ver con la socialización
de la humanidad, basada en el pecado original. Cuando Fricka
despierta a Wotan su ojo es atraído por la vista
del castillo (nótese: ojo en singular) A partir
de entonces Wotan anuncia como ha sometido a la orgullosa
raza de los gigantes con su lanza. Él ha impuesto orden
en la Naturaleza, y adquirido poder absoluto mediante la violación
y explotación de las materias primas naturales. Son
justamente las Hijas del Rin y las Nornas (a quienes no encontraremos
hasta mucho más tarde) quienes presidían sobre
las materias primas. Wotan cometió el pecado original
cuando, llegando al Fresno del Mundo, entregó uno de
sus ojos a cambio de poder beber de la Fuente de la Sabiduría
y luego arrancó una rama del árbol, con la cual
luego formó su lanza; siendo ambos actos incompatibles
con el orden natural. El beber de la fuente fue el primer
paso de Wotan y la humanidad para emanciparse de la naturaleza
y tomar conciencia, pero la pérdida de uno de sus ojos
implicó también el perder la capacidad de ver
dentro de sí mismo y comprender que él había
cambiado. Como más adelante el mismo confiesa:
Cuando
los placeres encantadores de la juventud [amor] habían
menguado,
Añoré en mi corazón el poder.
El poder, comparado con el oro, es la violación máxima
de una sustitución del amor. Como vimos en la primera
escena la incapacidad de Alberich de violar a una de las Hijas
del Rin le llevó a violar el oro. Ahora
Wotan renuncia al amor para obtener un castillo, que finalmente
terminara pagando con oro.
Fricka le reprueba por haber ofrecido Freia como pago a los
gigantes. Wotan entonces le recuerda:
Adoro
a las mujeres mucho más de lo que te gustaría,
y a Freia, la bella, no la cederé
Cuando los gigantes llegan para cobrar a Freia, Wotan les
pide elegir un pago alternativo. Entonces Loge vuelve de sus
viajes por el amplio mundo y cuenta a los dioses y gigantes
que nada en absoluto tiene mayor valor para un hombre
que la belleza y el amor de una mujer. Seguramente esto
da a Wotan un tiempo de recapacitación para considerar
el camino que ha seguido en el último tiempo, pero
su preocupación más inmediata es la de evitar
el pacto hecho con los gigantes. Loge también les informa
que Alberich ha forjado un anillo y forzado al pueblo nibelungo
a extraer aún más oro. Fafner proclama entonces
que sólo aceptarán el tesoro del nibelungo como
sustituto de Freia, pero mientras esperan a que Wotan reúna
el oro los gigantes se llevan a Freia como rehén. Wotan
ahora está metido en un gran problema y hace que Loge
le ayude a salir del apuro, con la partida de Freia y sus
manzanas de oro, los dioses comienzan de inmediato a debilitarse.
Wotan y Loge parten rumbo a Nibelheim, donde capturan a Alberich.
De vuelta en la superficie Wotan comete la mayor de las hipocresías
obligando a Alberich a hacer traer a la superficie todo su
oro, para luego agregar el yelmo al tesoro acumulado, y para
finalmente arrancar de forma brutal el anillo (cuyo oro en
verdad pertenece a las Hijas del Rin) del dedo de Alberich.
Nótese que Wotan no acusa a Alberich de haber explotado
despiadadamente a su pueblo, dado que Wotan está prácticamente
haciendo lo mismo con el nibelungo.
Los gigantes vuelven para realizar el prometido intercambio
del oro por Freia. Pero cuando el oro y el yelmo no son suficientes
para cubrir completamente a Freia, de forma que Fasolt (totalmente
enfermo de amor) ya no pueda verla, se insistirá luego
en que el anillo también ha de ser incluido en el tesoro.
Pero Wotan no desea entregar el anillo, dado que sabe lo que
este representa: el máximo instrumento del poder. Entonces
la sibila primigenia, Erda, se levanta de las profundidades
de la tierra y dice a Wotan que debe dejar el anillo. Ella
conoce el destino del dios y se lo dice:
¡Todas las cosas que son, perecerán!
Un oscuro día será el ocaso para los inmortales
Wotan deja entonces de mala gana el anillo, pero aún
nos debemos preguntar por qué Erda no le dijo que devolviese
el anillo a las Hijas del Rin, y por que Wotan se tomó
la molestia de dejar el anillo si de todas maneras todo estaba
perdido.
Wotan verá casi inmediatamente la acción de
la maldición de Alberich sobre el Anillo, cuando Fafner
mate a su hermano Fasolt para conseguir el anillo. Todo lo
que Wotan ha causado y presenciado en esta primera ópera,
sin amor, y sobretodo la advertencia de Erda y el asesinato
de Fasolt; tienen el efecto de llevar a Wotan a pensar en
lo que él podría hacer para cambiar el curso
de las cosas. Justo antes de que él y los otros dioses
crucen el puente arco iris al nuevo castillo Wotan concibe
una idea magnífica y da a la fortaleza el nombre de
Walhall (Valhala). El libreto no nos indica cual podría
ser el magnífico pensamiento de Wotan, pero es en este
punto que la orquesta entona un nuevo motivo: el motivo de
la espada. Desde luego, en este momento no hay espada alguna,
su sentido no se nos hará claro hasta la siguiente
ópera.
En la mayor parte de los dramas musicales de Wagner, comenzando
con El holandés errante, el personaje principal
masculino comete alguna clase de delito, y debe esperar la
redención en las manos de una mujer. Pero para Wotan
esta espera será larga en el monumental ciclo del Anillo.
© John Weinstock [e-mail]
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